sábado, 1 de marzo de 2014

INTENCIONES DEL PAPA: Mes de MARZO de 2014

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Francisco indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de marzo de 2014 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Claudio Barriga, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.

La INTENCIÓN GENERAL 
para MARZO 2014 es: 

“Para que todas las culturas respeten los derechos y la dignidad de la mujer”.

COMENTARIO PASTORAL: La invitación de Papa Francisco de rezar por las mujeres "Para que todas las culturas respeten los derechos y dignidad de las mujeres" es muy relevante en el contexto actual sobre todo en el contexto de la India.

Cinco hombres fueron procesados el año pasado por la violación y asesinato de una mujer de 23 años en un caso que produjo una manifestación de centenares de miles de personas en las calles. En la India las violaciones son frecuentes. Pero la brutalidad mostrada con una estudiante de Medicina en Delhi en la noche del 16 de diciembre de 2012 horrorizó a los ciudadanos del país enojados por la extensión en India de este tipo de crímenes contra las mujeres. Esta muchacha de 23 años fue violada en un autobús por seis hombres, incluyendo al conductor que la ataco con una barra de hierro y la mato por sus heridas internas sufridas a sus manos. La crueldad de esta cuadrilla de asesinos repercutió en toda la nación que se levantó en protesta no tan solo en Delhi, mas también en todas las ciudades mayores del país.

Las mujeres en la India son abusadas, discriminadas y hasta asesinadas en números inimaginables en países que aparecen entre las 19 economías más prósperas del mundo, según una nueva encuesta hecha por la fundación Thomson Reuter. "Es casi un milagro que una mujer logre sobrevivir en la India. Aún antes de nacer corre el riesgo del aborto debido a nuestra fascinación por hijos varones" dijo Shemeer Padinzjharedil. “Como criatura debe enfrentarse al riesgo de abuso, violación y al matrimonio infantil. Aun cuando se case se le mata por la dote. Si logra superar todo esto, como viuda se le discrimina sin ningún derecho sobre herencia o propiedades".

Con todo tenemos dos líderes políticos en la India que son mujeres, una de ellas es el jefe del partido que gobierna el país Sonia Gandhi y la Presidenta saliente Pratibha Patil. Mujeres bien vestidas van por las calles con vestidos occidentales conduciendo sus coches o Vespas camino de su trabajo, en las ciudades. Pero si rascas la superficie el cuadro cambia. El aborto de las niñas no-natas, el casamiento infantil, los asesinatos por motivos de dote u honor, discriminación en salud y educación y crímenes por violación, violencia doméstica y tráfico de personas humanas.

La creencia de que las mujeres son inferiores al hombre no está restringida a una religión, creencia o país. Con frecuencia, en muchas partes del mundo, las mujeres quedan excluidas de ejercer el papel pleno en muchas religiones y en todas las culturas.

La creencia que la mujer debe ser sojuzgada a los deseos de los varones es una excusa para la esclavitud, violencia, prostitución forzada, mutilación genital y leyes nacionales que omiten la violación como crimen. En algunos países islámicos se restringe el movimiento de las mujeres, castigadas si muestran un poco de su pantorrilla o brazo, son privadas de la educación escolar, o de conducir un vehículo o de competir con un hombre por un puesto de trabajo. Si una mujer es violada es castigada como parte culpable del crimen.

La raíz de este prejuicio se adentra en los albores de nuestra historia pero se manifiesta todos los días. No solo sufren las mujeres y niñas, nos perjudica a todos. No es en el interés de nuestra comunidad discrimina a la mitad de sus miembros. Hemos de luchar contra estas actitudes anticuadas y modos de proceder.

Debemos recordar como cristianos que hay descripciones vividas en las Escrituras de mujeres que son celebradas como líderes eminentes. En la Iglesia cristiana primitiva las mujeres reemplazaban a diáconos, sacerdotes, obispos, apóstoles, maestras y profetas. Tan solo en el siglo cuarto cuando lideres dominantes del cristianismo, todos varones, torcieron y distorsionaron la Sagrada Escritura para así perpetuar su dominio dentro de la jerarquía religiosa.

Esta es una violación clara no tan solo de la Declaración Universal de las Derechos Humanos más también de las enseñanzas de Jesucristo, el Apóstol S. Pablo, Moisés y los Profetas, Mahoma y los fundadores de otras grandes religiones, todas ellas llamando a un trato equitativo de todos los hijos de Dios. Ya es hora de que tengamos el valor de seguir y apoyar este modo de pensar.

Unamos nuestras fuerzas con las de nuestro Santo Padre no solo rogando por derechos y dignidad de la mujer más también para conseguir un cambio de actitud personal y estructural en nuestra sociedad, para potenciar a las mujeres y asegurar su dignidad como hijas de un Dios Padre y Madre.

P. Ambrose Vedam, sj
Trabaja en la Curia General de los Jesuitas en Roma


La INTENCIÓN MISIONERA 
para MARZO 2014 es: 

“Para que numerosos jóvenes acojan la invitación del Señor a consagrar sus vidas al anuncio del Evangelio”.

COMENTARIO PASTORAL: Todos los cristianos estamos llamados a la santidad. Nuestras respuestas, sin embargo, son distintas. Hay quienes responden con una vida generosa dentro de la felicidad, cuidados y responsabilidades de la familia y el matrimonio. Los solteros, igualmente, responden a esa llamada a la santidad con su trabajo, dedicación y servicio. El Señor, finalmente, llama a otros a una vida religiosa y al servicio del prójimo.

“Dios me llamó y yo respondí.” Así se expresó, al reflejar en su vida, un compañero africano que había pensado dirigir su vida hacia una orden religiosa. Con el paso de los años, sin embargo, se dio cuenta de que era Dios quien había tomado la iniciativa y le había enseñado el camino a seguir. El simplemente había tomado el camino que Dios le señalaba. Cuando llegó el momento de elegir a los discípulos, el Evangelio nos dice: “Jesús eligió a los que Él quería, y ellos le siguieron.” Jesús no eligió precisamente a los más inteligentes, los más hábiles o los más virtuosos. Sencillamente, llamó a los que El quería. Por tanto, la llamada a la vida religiosa depende totalmente de lo que el Señor desea y quiere para cada persona en particular.

La vida religiosa, por tanto, es una forma particular de responder a la llamada a la santidad. El motivo principal de esa elección de la vida religiosa es la dedicación total al servicio de Dios. Para ello hay que promover y poseer una relación personal y comunitaria con Dios, lo cual supone una vida de oración. La vida comunitaria, asimismo, implica la cooperación de otros en la búsqueda del Reino de Dios. Tanto el grupo como cada individuo están envueltos en un proceso de conversión. Los escándalos ocurridos en las últimas décadas deben recordarnos sobre el potencial de los fallos humanos en la vida religiosa. A pesar de todo ello, la Iglesia sigue creyendo que el Señor seguirá llamando a hombres y mujeres a la vida de servicio en el entorno religioso y comunitario.

Es muy oportuno recordar la variedad de formas de vida religiosa a lo largo de la historia. Al comienzo, se manifestó sencillamente en la alternativa radical de la vida del desierto como alternativa de la vida de los cristianos en las ciudades. Muchas veces eran solamente pequeños grupos que brotaban en la sociedad de aquellos tiempos. También hubo momentos en los que la vida religiosa y monástica atraían a muchas personas. El número o cantidad de vocaciones no deben significar mucho. Las agrupaciones humanas tienden a salir y desaparecer. En cualquier forma, la vida religiosa es una manera de responder a la llamada del Señor, que se manifiesta en la vida de oración, comunidad y servicio a los más necesitados. Siempre atentos a la llamada del Espíritu y a los talentos de las personas llamadas, las comunidades religiosas se prestan al servicio de la Iglesia y del mundo y así contribuyen a predicar el Evangelio.

Nos unimos, por tanto, al Santo Padre y rezamos para sean muchos los hombres y mujeres que escuchen esa llamada del Señor invitándoles a dedicar sus vidas a la predicación del evangelio en la vida religiosa. Oremos, asimismo, para que todos esos jóvenes encuentren la ayuda y el consejo para discernir la llamada.

Oremos también por la renovación de la vida religiosa en los tiempos actuales: que las comunidades religiosas aprecien más y más su testimonio del Señor en la oración, vida comunitaria y servicio en el corazón de la Iglesia.

P. Brian Mac Cuarta SJ
Director del Archivo General de la Compañía de Jesús en Roma

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